El Convento-Monasterio de San Antonio en La Cabrera

El Convento-Monasterio de San Antonio en La Cabrera

El Convento-Monasterio de San Antonio se encuentra en la localidad madrileña de La Cabrera (a unos 60 km de Madrid capital). Es de estilo románico. La tradición indica que fue construido en el siglo XI por orden del rey Alfonso VI dentro de la campaña militar de la Corona de Castilla para recuperar Toledo que se encontraba en manos de los árabes.

Son los primeros días de Marzo. Domingo. Un día soleado. Nos subimos al coche y nos vamos a comer a La Cabrera. Mi mujer, mis hijas y unos amigos. Coges la A-1, la de Burgos, y te plantas en media hora en este conocido pueblo de la Sierra madrileña. Y antes de cañear, tapear y comer como unos señores, nos acercamos a visitar el Convento-Monasterio de San Antonio. Había ido hace más de 10 años con unos amigos. Pero apenas albergaba recuerdos de él. Y merecía una re-visita.

Un poco de historia: Sus orígenes son nebulosos. Unos lo datan en el siglo XI, como antes he indicado, otros en el siglo XII. Lo más probable es que unos monjes benedictinos lo edificaran sobre construcciones previas visigóticas (hay restos arqueológicos de los visigodos en los alrededores).

En el siglo XV los franciscanos lo toman en sus laboriosas y eficaces manos. Lo encumbran, lo llevan a su máximo esplendor. El monasterio conoce días de gloria.

Siglos más tarde, la invasión napoleónica. Los monjes huyeron. Y volvieron en 1812. Pero por poco tiempo. En 1835 la desamortización de Mendizábal los vuelve a desahuciar, dejando la propiedad en poder del Estado. Posteriormente, lo compran los descendientes del gran pintor Francisco de Goya y, ya en el siglo XX, un médico se enamora de la propiedad y la embellece con fuentes, estanques y jardines.

El Convento-Monasterio de San Antonio en La Cabrera

A la muerte del médico queda abandonado. La gente del pueblo y alrededores expolia y rapiña todo lo que puede (qué miserables somos los hombres, con qué vileza y rapidez, hacemos leña del árbol caído).

Ya en el 2004 los misioneros identes se hacen con la propiedad. La cuidan y, además del culto religioso, la destinan a actividades culturales y sociales.

Curiosamente, el fundador de esta orden, Fernando Rielo, se inventó el término «identes» (no viene en el DRAE) basándose en las palabras del propio Jesús, cuando exhorta a sus discípulos «id por todo el mundo y predicad el evangelio».

El convento-monasterio, a pesar de sus reducidas dimensiones, cuenta con una compleja estructura arquitectónica. Posee 3 naves y 5 ábsides.

Aquí hay otra curiosidad: En la Edad Media se estableció la costumbre de que no se podía celebrar más de una misa por altar en el mismo día (no tengo ni idea del porqué de esta costumbre). De ahí 5 ábsides con 5 altares para poder celebrar hasta 5 misas cada día.

El Convento-Monasterio de San Antonio está en las laderas del Cancho Gordo, la cumbre más alta de la Sierra de la Cabrera. Se ubica a más de mil metros de altitud.

Desde sus jardines las vistas son espectaculares.

En el interior del convento se dan conciertos de música sacra y música antigua. Debe ser un sencillo e intenso placer asistir a alguno.

Un amable religioso nos enseñó el convento. No cobran entrada. Al finalizar la visita puedes dejar, si lo deseas, un donativo. Hay varias visitas guiadas al día. También hay una Asociación de amigos del convento que organiza diversas actividades.

Mi recomendación: visitar el monasterio y luego ir a tomarse unas cervezas y a comer al Restaurante Machaco (cuenta con parque infantil y una caseta vallada con conejos, patos, gallinas y demás animales domésticos). Es perfecto para ir con niños (y adultos).

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