Viajar en tren por la India

Viajar en tren por la India no es como viajar en tren por cualquier otro lugar del mundo. Podría parecerlo pero no lo es. Se trata de uno de los sistemas ferroviarios más antiguos y extensos del mundo.

Es una gran tela de araña dentro de la gran tela de araña que es la India.

Una tela de araña social, cultural e histórica, que te envuelve cuando llegas y no te suelta hasta que has cruzado sus fronteras. Una nebulosa de colores, olores, tactos, visiones y sonidos que trastocan, trasladan y transforman tus cinco sentidos en una suerte de mutación.

Es como si tu cuerpo y tu mente tuviesen que adaptarse a un nuevo entorno que te supera, un entorno en el que tus puntos de referencia habituales desaparecen o se tornan confusos y esquivos.

Si cuando viajas es recomendable adoptar, metafóricamente hablando, la forma de una esponja que todo lo absorbe, en la India te conviertes, sin que apenas intervenga tu voluntad,  en una esponja, en un habitáculo que recibe, a un nivel y una velocidad brutales, emociones en estado puro.

De ahí que la India desagrade o apasione. La metralleta de estímulos te deja muerto, desubicado, temeroso o te conduce a un nirvana transitorio. Eso sí, jamás te dejará indiferente.

Pero volvamos a la India y a los trenes.

La red de trenes de la India es inmensa. Es una herencia de la época colonial británica (de hecho, en su día, simbolizó el poder y la grandeza británica, la primera potencia del mundo por aquel entonces, en un territorio subdesarrollado como el indio). Los caballos de hierro británicos fueron la punta de lanza de su imperio en la joya de la corona (así era denominada la India dentro del complejo y vasto imperio británico).

Aparte de los viajes por motivos laborales, la cultura india impone un uso extenuante del ferrocarril ya que siempre hay un bautizo, una boda o un funeral al que acudir (lo que podríamos llamar viajes por motivos personales y familiares).

Si multiplicamos esta frecuencia de viajes por los millones de habitantes del país asiático, el resultado es una densidad de tráfico absolutamente descomunal.

El interés, en el siglo XIX, de la Compañía británica de las Indias Orientales en la India estaba principalmente basado en los recursos naturales tan abundantes del país. Se exigía, por consiguiente, una estructura ferroviaria que permitiese transportar las numerosas materias primas desde todos los puntos de la India hasta los puertos para, finalmente, conducirlas a Gran Bretaña.

Como dato anecdótico, el primer tren de la India salió desde Bombay el 16 de Abril de 1853 hasta Tannah (Thane). Fue un recorrido corto (no llegó a los 50 km).

La estación de donde salió el primer tren de la India es muy conocida. Se llama Victoria Terminus y, actualmente, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El viaje primigenio duró una hora y cincuenta minutos y se hizo gracias a tres locomotoras: Sindh, Sultan y Sahib (hasta los nombres, en nuestros días, tienen una carga exótica notable).

El algodón indio (entre otras muchas materias primas del país) tenía como destino último las fábricas textiles de Manchester o Liverpool, donde la revolución industrial británica tomaba forma.

Quedarse sentado en una estación india y, sencillamente, observar detenida y curiosamente las decenas y decenas de transeúntes es un espectáculo incomparable, imposible, apasionante.

La gente, sin embargo, va y viene, absorta y concentrada en su objetivo: subirse a tiempo al tren indicado. No piensan en nada más. Sus rostros, eso sí, una vez dentro del aparato cambian súbitamente. Se tranquilizan, se relajan, dejan paso al cansancio, la rutina, la transitoriedad.

Tras la independencia de la India del Reino Unido en 1951, el ferrocarril se nacionalizó y engrosó las filas del Estado indio bajo la denominación de Indian Railways.

Otro dato curioso: no fue hasta 1985 cuando las destartaladas, ruidosas y románticas máquinas de vapor cedieron el testigo a las modernas y eficientes locomotoras eléctricas.

Por tanto, estimado viajero, si alguna vez vas a la India (y si no has ido, deberías ir pensando en hacerlo lo antes posible), es muy recomendable que viajes, al menos una vez, en tren.

No sólo es un método de transporte barato y eficiente, si no que tu memoria y tus sentidos se llenarán de olores, sabores y visiones que, difícilmente, olvidarás.

O no.

1 Comment

  • Ofelia dice:

    Enhorabuena por el artículo tan interesante e instructivo, de viajar en tren por la India, que me ha transportado “ in situ “ a ese interesante país.
    Ojalá nos sigas deleitando con tus narraciones y fotografías.

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